El Juzgado de lo Social número 33 de los de Barcelona dictó sentencia declarando la nulidad del despido por vulneración de los artículos 24.1 CE y 15 CE, condenando a la demandada a la inmediata readmisión de la demandante en sus anteriores condiciones, así como al pago de los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la notificación de la sentencia, así como al pago de una indemnización de 10.000 € por daños morales y al importe de 600 €, en concepto de honorarios de letrado, ahora el Tribunal Supremo revoca la sentencia dictada y considera que el despido es improcedente y no nulo ya que aunque la causa alegada (bajo rendimiento) no se corresponde con la causa real, la enfermedad no puede equipararse a la discapacidad a efectos discriminatorios salvo los supuestos en los que concurra el elemento de segregación.

 

Las consideraciones de la sentencia en sus fundamentos de derecho son claras, para determinar que la calificación correcta del despido es la improcedencia por no concurrir ese elemento de segregación que abriría la puerta a la nulidad por discriminación.

 

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